Llegamos al taller y nos sorprendió que aunque era pequeño, el espacio estaba muy bien aprovechado y tenía una gran variedad de máquinas y materiales. Vimos los hornos, fundimos con el calor de una vela pequeños hilos de cristal, vimos las máquinas de pulir vidrio, que se encontraban en el piso de abajo porque funcionaba con agua y tenía que estar separadas de las máquinas que funcionaban con electricidad y también rompimos unos vidrios con la protección necesaria para no hacernos daño.



















Nuestras sensaciones fueron que cuando entras al taller, podías ver las 3 plantas y la calidez y tranquilidad que transmitía.
